Tratamiento del bruxismo con bótox

Tratamiento del bruxismo con bótox

Tratamiento del bruxismo con bótox

¿Qué es el bruxismo?

El bruxismo consiste en el hábito involuntario de apretar los dientes sin ningún objetivo funcional (masticatorio), y con frecuencia moviéndolos hacia los lados, lo que hace que los dientes rechinen.

La principal causa del bruxismo suele ser el estrés o un estado de agitación emocional, durante el cual, ya sea de día o de noche, la persona aprieta los dientes y los hace rechinar de manera involuntaria.

Pese a ser la principal causa, puede estar influido o provocado por otras situaciones, como una maloclusión dental -cuando las dos arcadas dentales no contactan adecuadamente al cerrar la boca-, problemas de la musculatura mandibular, alteraciones de las articulaciones temporomandibulares o malos hábitos de sueño.

¿A quién afecta el bruxismo?

El bruxismo afecta por igual a ambos sexos y a cualquier edad, pero es más frecuente entre los 15 y los 25 años. La mayoría de las veces suele desaparecer por sí mismo, pero puede llegar a cronificarse, con el consiguiente desgaste para las piezas dentarias. Además, puede provocar trastornos del sueño.
El bruxismo puede darse durante el día, de manera inconsciente y en situaciones de estrés, o bien durante el sueño, coincidiendo con las etapas 2 y 3 de la fase no REM del sueño. En una noche los episodios de bruxismo pueden suponer desde 15 hasta unos 40 minutos en total a lo largo de un periodo de descanso de unas 8 horas.

Consecuencias del bruxismo

El rechinar de dientes conlleva un sonido muy molesto y desagradable, pero su principal consecuencia es el desgaste progresivo del esmalte dental. Se irá erosionando paulatinamente y la dentina, la capa subyacente, de color amarillento, quedará expuesta.

La desaparición del esmalte dental comporta una mayor sensibilidad de los dientes afectados, así como dificultad para la masticación. A medida que se perpetúa el problema las piezas dentales pueden comenzar a perder su fijación y ser más frágiles, pudiendo producirse roturas y pérdida de las mismas. Asimismo, estos pacientes pueden presentar dolor de cabeza, afectación de las articulaciones temporomandibulares, fatiga de la musculatura masticatoria e insomnio.

Tratamiento del bruxismo con bótox

El bótox permite tratar esta patología relajando los músculos maxilofaciales mediante su inyección.

De esta manera, no sólo se puede solucionar los daños bucodentales que pueda estar causando el bruxismo sino también la excesiva ‘forma’ que tienen los músculos del rostro por lo que se consigue, en algunos casos, suavizar las facciones.

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